Reseña del libro: El problema de los tres cuerpos. Cixin Liu. Editorial Nova.

01/02/17                           China, espacio, invasión, roja

Estamos en el año de mil novecientos ochenta y cuatro. Un ingeniero y matemático es comisionado para investigar qué sucede con el proyecto: Hierba roja. A través de cuatrocientas ocho páginas. El autor chino de ciencia ficción Cixin Liu, nos lleva por esta trama plagada de sorpresas y descubrimientos, hasta dar finalmente con la verdad: Una invasión alíenigena está por ocurrir y, todo depende de que tan preparada está la humanidad ante semejante amenaza.

Es la introducción de la primera entrega de ésta trilogía escrita por el autor chino de ciencia ficción y premio Hugo 2015. Acostumbrados a los autores norteamericanos y británicos que dominaron durante mucho tiempo la literatura de ciencia ficción, con ejemplos clásicos como: H. G. Wells, H. P. Lovecraft, entre otros. Irrumpe en este escenario Cixin Liu.  Ingeniero de profesión comenzó relativamente joven a escribir sobre ciencia ficción.

En medio de una trama que se desarrolla en la china roja de fines de los años setenta y ochenta hasta nuestros días. El problema de los tres cuerpos explora el hecho de una invasión extraterrestre y sus consecuencias. Y cómo los diferentes protagonistas enfrentan los hechos en ésta trepidante historia de ciencia ficción.

Opinión personal: Una muy buena historia, con la cual comienza una trilogía. Des- afortunadamente, aun no tengo la fortuna de leer los dos libros posteriores a éste, sin embargo, dicen que el primero es el mejor.

 Saludos

mariomtoledo

 

Lo dijo Lev Tolstoi ( Acerca del amor )

07/01/18                Vanidad, amor, deseo, gloria.

No hay que confundir la vanidad con el amor por la gloria y mucho menos con el deseo de amor-el amor al amor. La primera es el deseo de distinguirnos de los otros por medio de acciones insignificantes, a veces incluso, malas; el segundo es el deseo de ser elogiado por acciones útiles y buenas; el tercero es el deseo de ser amados.

Lev Tolstoi

(Diarios 1895-1910)

Ediciones ERA Conaculta-Fonca, México. 2013

Reseña del libro: La balada del café triste. Carson McCullers. Seix Barral editorial.

05/01/18      Pueblo, café, extranjero.

Hola amigos, en ésta ocasión y después de una prolongada ausencia. De nuevo por aquí. Feliz Año Nuevo 2018.  Comparto con ustedes, la siguiente reseña del libro de Carson McCullers: La balada del café triste de la editorial Seix Barral.

Carson McCullers es un escritora sobresaliente de principios del siglo veinte. Nació en Columbus, Georgia; Estados Unidos en el año de mil novecientos diecisiete. Y fallece en la ciudad de Nueva York, en el año de mil novecientos sesenta y siete.

Este libro, que reúne los mejores relatos de McCullers, inicia con un cuento que le da titulo al mismo, me refiero a Balada del café triste. Miss Amelia, es la dueña de un pequeño café, en un pueblo del sur de Estados Unidos, donde se dan cita una serie de personajes propios de esta región, desde Stumpy Mcphail, hasta el infame Henry Macy, y por supuesto el misterioso jorobado forastero, primo de Miss Amelia. Juntos  Miss Amelia, Henry Macy y Lymon Willis, el jorobado; formaran un triangulo amoroso con un final insospechado.

En Wunderkind, una chica adolescente toma clases de piano hasta el agotamiento, sin comprender el porqué de las sesiones maratónicas.

En el Jockey. Un joven se enfrenta a un entrenador, a un corredor de apuestas y a un hombre acaudalado dueño de Seltzer, el caballo que había montado en aquella tarde del encuentro.

Madame Zilensky y el rey de Finlandia. Una mujer, madam zilensky y mr. brook. Se enfrascan en una conversación acalorada sobre la existencia del rey de Finlandia, sosteniendo éste último que  el rey de Finlandia no existe, pues éste país es una república.

En el relato el Transeúnte. El señor Ferris, se reencuentra con su ex-mujer Elizabeth para visitarla  y, conocer a su nueva familia. Rememorando Ferris el pasado que vivieron juntos.

En un dilema domestico. Martin Meadows, tiene que lidiar con el problema de una esposa alcohólica.

En un árbol. una roca. una nube. Un ebrio extraño en un café le narra a un chico, el dolor de la separación de su ex esposa después de un par de años juntos y sus desventuras.

Opinión. Es el primer libro que leo de ésta escritora y su estilo es claro sin ser rebuscado, por algo es una de las grandes autoras norteamericanas de principios del siglo pasado. Es muy recomendable para quien guste adentrarse al mundo narrativo de Carson McCullers.

Portada tomada del libro: La balada del café triste. Carson McCullers. Editorial Seix Barral.

mariomtoledo.

A toda la comunidad internacional de blogueros, un fuerte abrazo, reiterándoles que éste año nuevo les traiga éxitos, salud y amor.

Derechos reservados 2018.

Cuento: La noche del búho.

10/12/17          Obscuridad, noche, miedo.

     Caminar de noche bajo la luz de la luna llena, no era algo a lo cual estaba acostumbrado Víctor, sin embargo, allí estaba a plena luz de luna. El y Francisco, salieron de la comunidad al caer la tarde, con el objetivo de llegar a la cabecera municipal; para realizar una urgente llamada. En esa época el celular empezaba a utilizarse, pero la señal era inexistente.

     Regresaron por el mismo camino. Hacía frío. Una lluvia intensa se había dejado sentir, apenas un par de horas antes; el asfalto permanecía mojado. Anochecía, y una oscuridad como boca de lobo empezó a cubrir el horizonte, dando paso a una luna llena brillante y hermosa.

     Cansados, y con linterna en mano, que en esos momentos empezaba a fallar, siguieron hasta llegar a una curva, de pronto “algo” de entre los árboles bajo a la carretera, y corrió directo hacia ellos. Un hombre, el cual visiblemente alterado, gritaba  agitando los brazos. Parecía bailar una especie de danza. Por momentos reía a carcajadas y, en otras lloraba suplicando que no se lo llevarán.

     Víctor y Francisco, estupefactos y con el corazón latiendo rápido, que parecía se les salía del pecho; trataron de reponerse de la sorpresa. Lo primero que llego a la mente de cada uno de ellos era que aquella persona estaba efectivamente chiflada, miraron a su alrededor, para ver sino se trataba de un asalto en plena carretera. En aquél lugar a casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Pero no vieron ni notaron nada sospechoso. Sólo aquel individuo salido de quien sabe dónde.

     Trataron de calmarlo, pero el tipo continuo hablando incoherencias sobre seres descarnados, quizá seres de ultratumba o sobrenaturales que aparecían en aquel sitio a todos los caminantes, como Víctor y Francisco.

     De forma repentina, el individuo se alejó de ellos para perderse en un sendero entre los árboles. No sin antes advertirles que tuvieran mucho cuidado. Un brujo (nagual), que tenía pacto con el demonio rondaba por aquellos parajes en busca de almas para su señor.

     –¡Bah, está loco de remate!–dijo Víctor.

    Aquél hombre sólo se limitó a encogerse de hombros para enseguida proferir  enormes y sonoras carcajadas, que se podían escuchar a varios metros a la redonda.

      –ja,ja,ja    ja,ja,ja  ja,ja,ja,ja–

     Las risas eran estridentes y bufonescas. Víctor, recordó al siniestro Vincent Price.  De repente el rostro de su compañero, Francisco, se torno cruel y malevolo, sus ojos parecían ascuas que brillaban en medio de aquella tenebrosa carretera. Sin duda estaba poseído por una fuerza maligna. Se acercó a su compañero con malvadas intenciones, tomándolo por el cuello, para apretar cada vez más fuerte, hasta que Víctor cayó al suelo inconsciente.

     Todo sucedió tan rápido que no pudo ni siquiera gritar pidiendo auxilio , sólo un búho alzó su vuelo para caer sobre un ratón de campo, uh, uh, uh y luego silencio. . .

mariomtoledo

Derechos Reservados 2017

 

Cuento: Delirio

05/11/17             Mente, insomnio, voces.

Paranoia s.f. Desorden mental. Trastorno delirante.

      En ocasiones, me asomo con cautela por la ventana, y allí está aquél individuo con lentes obscuros, bigote y gorra de béisbol, que observa de manera fija. Estoy seguro me vigila.

     La comida en el hospedaje es un desastre, sin embargo, hace un par de días ingresé a la cocina y, me encontré al cocinero, estaba dándome la espalda. Al notar mi presencia giro su cuerpo regordete hasta que estuvimos frente a frente. En su mano derecha sostenía una enorme hacha y sus ropas estaban salpicadas de sangre. Había algo siniestro en su presencia. Su mirada era homicida. Debo tener cuidado, quizá le agregue veneno a los alimentos. ¡Tengo que estar un paso adelante!

     Puedo jurar  es el asesino del que hablan las noticias a nivel nacional. El caníbal de la plaza “Morelos”.

     Abandono con prisa el lugar, casi corriendo. Jamás regresaré al sitio del verdugo.

     A menudo escucho voces en el pasillo del hospedaje, murmullos, lamentos y gritos lastimeros. Voy enseguida a la puerta, para asomarme, sin embargo, el pasillo está totalmente en silencio. He escuchado que el lugar fue un hospital para enfermos mentales. Sus habitaciones sirvieron para tal propósito.

      Llevo tres días sin poder conciliar el sueño. El reloj de cucú en la pared no cesa de marcar las horas, el péndulo oscila sin parar. Inexorable. Además, el cuarto es pequeño y carece de ventilación. El calor se torna insoportable, de no ser por el viejo ventilador de techo; la habitación se volvería asfixiante.

     A veces, abandono la estancia para conseguir cigarros y cerveza en una tienda ubicada a un par de cuadras.  Días atrás  acudí a las tres de la mañana, preso de un terrible insomnio. El chico, en el mostrador me sonrió de una forma extraña. Sus dientes lucían maltratados y amarillos por la nicotina. En realidad, ignoro los motivos ocultos que tenga para sonreír de esa manera.

     Desconfío del vecino, de la vendedora, la chica que cada mañana espera en la esquina el autobús para llevarla a su trabajo.

     Extraño a mi familia, a mis padres, hermanos y hermanas. El mes pasado llegó de visita mi hermana Clara, la más pequeña. Se presentó acompañada de un individuo enfundado en una bata blanca, su rostro me parece conocido. Es el tipo que siempre se encuentra en la recepción del hospedaje.

     Mi hermana platica con él y observo en su rostro una mueca de angustia.

    Pregunta si el trato es bueno. Le respondo que no, pues la comida es pésima, a veces me impiden que salga, y está prohibido fumar o beber. Es peor que una celda de presidio; le manifiesto.

–Pero debes obedecer– dice.

     Extrañado, le cuestiono el porqué de su actitud. Ella no sabe qué decir, sólo agrega que se tiene que ir y me porte bien.

   Con hondo pesar, observo cómo lentamente camina hacia la puerta. Gruesas lágrimas recorren sus mejillas.

    La sigo para suplicarle se quede, pues me deprimo mucho. Grito que estoy bien. Sin embargo, ella continua caminando ahora con prisa hasta perderse en el pasillo.

–¡Por dios, no estoy loco, lo juro!–

mariomtoledo

Derechos Reservados  2017

 

 

 

 

 

 

Sobre el arte de escribir

14/10/17      Escritor, novela, cuento,

     El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa  que de éste modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de best-sellers están llenas de muy malos novelistas, como usted sabe de sobra).

                                                                                                                 Mario Vargas Llosa

        Cartas a un joven novelista.

Alfaguara editorial.

Cuento breve: La idea genial de Quintín Chávez.

05/09/17             Sembrar, idea, cultivo

Un domingo soleado, estaban Quintín Chávez y su primo Gumersindo, en el corredor de la casa. Aburridos, no sabían qué hacer, así que Quintín le propuso a Gume lo siguiente: conseguir una planta y sembrarla.

–¿Pero de qué, primo?–preguntó Gume.

El Tin, como le decían sus cuates. Le dijo que una muy bonita color verde, que por cierto no daba frutos, sino más bien,  se trataba de una planta que se podía vender.

–Ah, no me vengas con que vamos a sembrar lechuga, primo–dijo Gume.

–No, mi estimado Gume; es algo mejor. Te explico, se cultiva para luego secarla, y después fumarla–dijo Tín

–Ahora me doy cuenta. Vamos a sembrar tabaco, pues que bien primo, que bien–dijo Gume.

–Ay, primo lo menso no se te quita, ¿verdad?–exclamó Tín.

Mario M. Toledo Ley

Derechos Reservados