Cuento corto: El desempleado.

18/10/18                 Periódico, palomas, desempleo, parque.

El siguiente cuento corto, fue incluido en el libro: Cuentos del sur, en su segunda edición. Como parte de una serie de cuentos escritos por varios autores. Fue un honor para mi participar con el cuento que dejo a consideración de ustedes. Saludos.

En una banca del parque central. Alfonso López leía el aviso de ocasión del periódico y a intervalos contemplaba cómo un anciano daba de comer a las palomas.

–¡Palomas!–se dijo–¿De dónde diablos salen?

No se lo explicaba. Aparecían de la nada pululando por doquier. Había abandonado la búsqueda y se entretenía en la sección de espectáculos. En ese instante. . .¡Plop! . .

Algo espeso y húmedo fue a incrustarse en la foto del boricua Ricky Martin, cuyo texto del pie de foto decía: “Soy gay, ¿ y qué? Tremenda revelación, pero más alarmante fue lo que Alfonso tenía entre manos: caca de paloma. Como pudo arrugó la página y la depositó en el bote de basura.

–¡Palomas!–exclamó una vez más–¡Qué plaga!

Ansioso dobló el periódico y se lo colocó bajo el brazo, para enseguida caminar hacía el mercado por los encargos de su esposa. Los vendedores ambulantes abarrotaban las calles del parque.

Camino sumido en sus pensamientos.

¿Cómo le hago para encontrar empleo?–murmuraba–¿Caso hay?

Sintiendo resbalar, Alfonso se abrazó a un poste. Una señora al pasar junto a él hizo un gesto de desagrado. Alfonso se rascó la cabeza: –Qué pasa–dijo.

Un señor se cubrió la nariz, al tiempo que exclamaba: –¡Ugh!, se batió todo.

observó que en su zapato derecho tenía ¡mierda de perro!

–¡Ah! ¡Jijos de su madre, perros desgraciados!

Buscó dónde limpiar el zapato.

–Sólo esto me faltaba. No es mi día. . . Animales, cómo los odio. . .

Abordó una combi, pero se tuvo que bajar. Los pasajeros se quejaron de que no “olía a rosas”. Al llegar a casa su esposa lo recibió.

–¿Dónde andabas flojo?– le espetó.

–Ya sabes, fui a buscar trabajo.

–¿Trabajo? ¡Uf! Hueles a caca de perro.

–Si, mierda de perro es lo que obtuve en lugar de empleo.

–Pásale, no te quedes allí paradote. Pero con cuidado, que acabo de asear.

–¡Grrr! ¿qué no ves cómo estoy?

–Si´, bien batido. ¡ja! ¡ja! ¡ja!

Ella había pasado de la molestia a la hilaridad.

–Anda, riete–dijo Alfonso.

Cruzó la sala con el zapato entre los dedos de la mano izquierda, tapándose la nariz con la otra, caminó por un corredor hacía el patio de la vivienda y arrojó el zapato lo más lejos posible.

Alfonso volvió a exclamar: –Este no es mi día o es mi cochino día.

F I N

Relato publicado en el libro de cuentos: “Cuentos del Sur” narrativa. Selección y Nota introductoria Marco Aurelio Carballo (MAC).  Editorial Conaculta 2012. Colección Letras Nuevas. México.