Lo dijo Ángela Carter: Intestinos.

31/03/18                     Sortilegio, cines, lascivia, patético

Hola, saludos. Aquí les dejo un fragmento del cuento de Ángela Carter: Una señora muy señoreada y su hijo en casa. Carter fue una escritora inglesa del siglo pasado, que cultivo el cuento clásico, algunos adaptados a la época que le tocó vivir; además trabajó como periodista.

–Cuando era yo una adolescente, mi madre me enseñó un sortilegio, me entregó un talismán, me dio la clave de la existencia. Porque vivía aterrorizada, yo, tan joven, tan tímida ante tanta gente: por ejemplo: los que hablaban con voz suave y aspiraban la hache en “hoy”; las acomodadoras de los cines que, por entonces, vestían pijamas de raso que se mofaban de mi sexo aún durmiendo con desvergonzada lascivia; hombres afables que me posaban las manos frías en los pechos indefensos, apenas formados, en los pisos superiores de los solitarios de los autobuses de noviembre. Tanta y tanta gente.

Me dijo: “Niña, si esa gente te impone, imagínatelos en el baño, apretando, estreñidos. Al instante se te antojarán pequeños, patéticos, manejables”. Y me susurró una grandiosa verdad universal: “LOS INTESTINOS SON UNOS NIVELADORES ESTUPENDOS” .

                                                                Ángela Carter ( Eastbourne 1942 – Londres 1992 +)

                                                          Cuento: Una señora muy señoreada y su hijo en casa.

            Del libro: “Quemar las naves” cuentos completos. Editorial Sexto piso. México.

 

 

 

Reseña del libro: Árboles petrificados. Amparo Dávila. Edición conmemorativa. Editorial Nitro/press.

25/02/18               Patio, rueda, noche, miedo

Hola, amigos. En ésta ocasión, quiero compartir con ustedes la reseña del libro: Árboles petrificados de Amparo Dávila, es un libro de cuentos fantásticos, que conmemora los cuarenta años de la primera aparición del mismo. Un clásico de la literatura fantástica mexicana.

Amparo Dávila, con un estilo sencillo, pero insospechado ha demostrado a lo largo de los años, que sus relatos poseen el brillo de lo profundo y misterioso. Sin muchas pretensiones, la autora y poetisa construye un mundo fantástico propio, en el cual sus heroínas recorren caminos que sorprenden en más de una ocasión al lector.

En el cuento: El patio cuadrado, la autora nos lleva de la mano por una serie de relatos oníricos, que se suceden uno tras otro. Miedo, angustia, desesperanza, incertidumbre, permean en cada escena,  de las cuales la autora es narradora y  personaje.

En el cuento: La rueda, una mujer sostiene un aterrador encuentro con un conocido ya muerto.

En la noche de las guitarras rotas, una dama y sus hijas visitan una tienda de instrumentos musicales poco común. Entablando una conversación con una extraña mujer y, un final inesperado.

En Fiesta en el jardín, un hombre, bajo los efectos del alcohol, busca de forma desesperada en una fiesta a su ex mujer, a la cual encuentra en las profundidades de una alberca.

En Griselda,  narra el encuentro de Martha con Griselda, una mujer de mediana edad en un pequeño bosque citadino. Griselda le cuenta a Martha sobre la perdida de su novio al que conoció desde la infancia. Al final, Griselda es un fantasma que vaga por aquel jardín abandonado.

La autora ha recibido varios reconocimientos a lo largo de su carrera como el premio Xavier Villaurrutia (1977), y la medalla Bellas Artes por sus aportes a la literatura mexicana. En el año dos mil quince se crea el premio: Amparo Dávila de cuento fantástico, para todos los escritores interesados en éste genero. Con un premio de $ 100,000 pesos. La convocatoria se publica de manera anual vía internet.

Es todo por el momento. Saludos y espero leerlos en una muy próxima ocasión. Hasta luego.

mariomtoledo

Derechos Reservados

 

Reseña del libro: El problema de los tres cuerpos. Cixin Liu. Editorial Nova.

01/02/17                           China, espacio, invasión, roja

Estamos en el año de mil novecientos ochenta y cuatro. Un ingeniero y matemático es comisionado para investigar qué sucede con el proyecto: Hierba roja. A través de cuatrocientas ocho páginas. El autor chino de ciencia ficción Cixin Liu, nos lleva por esta trama plagada de sorpresas y descubrimientos, hasta dar finalmente con la verdad: Una invasión alíenigena está por ocurrir y, todo depende de que tan preparada está la humanidad ante semejante amenaza.

Es la introducción de la primera entrega de ésta trilogía escrita por el autor chino de ciencia ficción y premio Hugo 2015. Acostumbrados a los autores norteamericanos y británicos que dominaron durante mucho tiempo la literatura de ciencia ficción, con ejemplos clásicos como: H. G. Wells, H. P. Lovecraft, entre otros. Irrumpe en este escenario Cixin Liu.  Ingeniero de profesión comenzó relativamente joven a escribir sobre ciencia ficción.

En medio de una trama que se desarrolla en la china roja de fines de los años setenta y ochenta hasta nuestros días. El problema de los tres cuerpos explora el hecho de una invasión extraterrestre y sus consecuencias. Y cómo los diferentes protagonistas enfrentan los hechos en ésta trepidante historia de ciencia ficción.

Opinión personal: Una muy buena historia, con la cual comienza una trilogía. Des- afortunadamente, aun no tengo la fortuna de leer los dos libros posteriores a éste, sin embargo, dicen que el primero es el mejor.

 Saludos

mariomtoledo

 

Lo dijo Lev Tolstoi ( Acerca del amor )

07/01/18                Vanidad, amor, deseo, gloria.

No hay que confundir la vanidad con el amor por la gloria y mucho menos con el deseo de amor-el amor al amor. La primera es el deseo de distinguirnos de los otros por medio de acciones insignificantes, a veces incluso, malas; el segundo es el deseo de ser elogiado por acciones útiles y buenas; el tercero es el deseo de ser amados.

Lev Tolstoi

(Diarios 1895-1910)

Ediciones ERA Conaculta-Fonca, México. 2013

Reseña del libro: La balada del café triste. Carson McCullers. Seix Barral editorial.

05/01/18      Pueblo, café, extranjero.

Hola amigos, en ésta ocasión y después de una prolongada ausencia. De nuevo por aquí. Feliz Año Nuevo 2018.  Comparto con ustedes, la siguiente reseña del libro de Carson McCullers: La balada del café triste de la editorial Seix Barral.

Carson McCullers es un escritora sobresaliente de principios del siglo veinte. Nació en Columbus, Georgia; Estados Unidos en el año de mil novecientos diecisiete. Y fallece en la ciudad de Nueva York, en el año de mil novecientos sesenta y siete.

Este libro, que reúne los mejores relatos de McCullers, inicia con un cuento que le da titulo al mismo, me refiero a Balada del café triste. Miss Amelia, es la dueña de un pequeño café, en un pueblo del sur de Estados Unidos, donde se dan cita una serie de personajes propios de esta región, desde Stumpy Mcphail, hasta el infame Henry Macy, y por supuesto el misterioso jorobado forastero, primo de Miss Amelia. Juntos  Miss Amelia, Henry Macy y Lymon Willis, el jorobado; formaran un triangulo amoroso con un final insospechado.

En Wunderkind, una chica adolescente toma clases de piano hasta el agotamiento, sin comprender el porqué de las sesiones maratónicas.

En el Jockey. Un joven se enfrenta a un entrenador, a un corredor de apuestas y a un hombre acaudalado dueño de Seltzer, el caballo que había montado en aquella tarde del encuentro.

Madame Zilensky y el rey de Finlandia. Una mujer, madam zilensky y mr. brook. Se enfrascan en una conversación acalorada sobre la existencia del rey de Finlandia, sosteniendo éste último que  el rey de Finlandia no existe, pues éste país es una república.

En el relato el Transeúnte. El señor Ferris, se reencuentra con su ex-mujer Elizabeth para visitarla  y, conocer a su nueva familia. Rememorando Ferris el pasado que vivieron juntos.

En un dilema domestico. Martin Meadows, tiene que lidiar con el problema de una esposa alcohólica.

En un árbol. una roca. una nube. Un ebrio extraño en un café le narra a un chico, el dolor de la separación de su ex esposa después de un par de años juntos y sus desventuras.

Opinión. Es el primer libro que leo de ésta escritora y su estilo es claro sin ser rebuscado, por algo es una de las grandes autoras norteamericanas de principios del siglo pasado. Es muy recomendable para quien guste adentrarse al mundo narrativo de Carson McCullers.

Portada tomada del libro: La balada del café triste. Carson McCullers. Editorial Seix Barral.

mariomtoledo.

A toda la comunidad internacional de blogueros, un fuerte abrazo, reiterándoles que éste año nuevo les traiga éxitos, salud y amor.

Derechos reservados 2018.

Cuento: La noche del búho.

10/12/17          Obscuridad, noche, miedo.

     Caminar de noche bajo la luz de la luna llena, no era algo a lo cual estaba acostumbrado Víctor, sin embargo, allí estaba a plena luz de luna. El y Francisco, salieron de la comunidad al caer la tarde, con el objetivo de llegar a la cabecera municipal; para realizar una urgente llamada. En esa época el celular empezaba a utilizarse, pero la señal era inexistente.

     Regresaron por el mismo camino. Hacía frío. Una lluvia intensa se había dejado sentir, apenas un par de horas antes; el asfalto permanecía mojado. Anochecía, y una oscuridad como boca de lobo empezó a cubrir el horizonte, dando paso a una luna llena brillante y hermosa.

     Cansados, y con linterna en mano, que en esos momentos empezaba a fallar, siguieron hasta llegar a una curva, de pronto “algo” de entre los árboles bajo a la carretera, y corrió directo hacia ellos. Un hombre, el cual visiblemente alterado, gritaba  agitando los brazos. Parecía bailar una especie de danza. Por momentos reía a carcajadas y, en otras lloraba suplicando que no se lo llevarán.

     Víctor y Francisco, estupefactos y con el corazón latiendo rápido, que parecía se les salía del pecho; trataron de reponerse de la sorpresa. Lo primero que llego a la mente de cada uno de ellos era que aquella persona estaba efectivamente chiflada, miraron a su alrededor, para ver sino se trataba de un asalto en plena carretera. En aquél lugar a casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Pero no vieron ni notaron nada sospechoso. Sólo aquel individuo salido de quien sabe dónde.

     Trataron de calmarlo, pero el tipo continuo hablando incoherencias sobre seres descarnados, quizá seres de ultratumba o sobrenaturales que aparecían en aquel sitio a todos los caminantes, como Víctor y Francisco.

     De forma repentina, el individuo se alejó de ellos para perderse en un sendero entre los árboles. No sin antes advertirles que tuvieran mucho cuidado. Un brujo (nagual), que tenía pacto con el demonio rondaba por aquellos parajes en busca de almas para su señor.

     –¡Bah, está loco de remate!–dijo Víctor.

    Aquél hombre sólo se limitó a encogerse de hombros para enseguida proferir  enormes y sonoras carcajadas, que se podían escuchar a varios metros a la redonda.

      –ja,ja,ja    ja,ja,ja  ja,ja,ja,ja–

     Las risas eran estridentes y bufonescas. Víctor, recordó al siniestro Vincent Price.  De repente el rostro de su compañero, Francisco, se torno cruel y malevolo, sus ojos parecían ascuas que brillaban en medio de aquella tenebrosa carretera. Sin duda estaba poseído por una fuerza maligna. Se acercó a su compañero con malvadas intenciones, tomándolo por el cuello, para apretar cada vez más fuerte, hasta que Víctor cayó al suelo inconsciente.

     Todo sucedió tan rápido que no pudo ni siquiera gritar pidiendo auxilio , sólo un búho alzó su vuelo para caer sobre un ratón de campo, uh, uh, uh y luego silencio. . .

mariomtoledo

Derechos Reservados 2017

 

Cuento: Delirio

05/11/17             Mente, insomnio, voces.

Paranoia s.f. Desorden mental. Trastorno delirante.

      En ocasiones, me asomo con cautela por la ventana, y allí está aquél individuo con lentes obscuros, bigote y gorra de béisbol, que observa de manera fija. Estoy seguro me vigila.

     La comida en el hospedaje es un desastre, sin embargo, hace un par de días ingresé a la cocina y, me encontré al cocinero, estaba dándome la espalda. Al notar mi presencia giro su cuerpo regordete hasta que estuvimos frente a frente. En su mano derecha sostenía una enorme hacha y sus ropas estaban salpicadas de sangre. Había algo siniestro en su presencia. Su mirada era homicida. Debo tener cuidado, quizá le agregue veneno a los alimentos. ¡Tengo que estar un paso adelante!

     Puedo jurar  es el asesino del que hablan las noticias a nivel nacional. El caníbal de la plaza “Morelos”.

     Abandono con prisa el lugar, casi corriendo. Jamás regresaré al sitio del verdugo.

     A menudo escucho voces en el pasillo del hospedaje, murmullos, lamentos y gritos lastimeros. Voy enseguida a la puerta, para asomarme, sin embargo, el pasillo está totalmente en silencio. He escuchado que el lugar fue un hospital para enfermos mentales. Sus habitaciones sirvieron para tal propósito.

      Llevo tres días sin poder conciliar el sueño. El reloj de cucú en la pared no cesa de marcar las horas, el péndulo oscila sin parar. Inexorable. Además, el cuarto es pequeño y carece de ventilación. El calor se torna insoportable, de no ser por el viejo ventilador de techo; la habitación se volvería asfixiante.

     A veces, abandono la estancia para conseguir cigarros y cerveza en una tienda ubicada a un par de cuadras.  Días atrás  acudí a las tres de la mañana, preso de un terrible insomnio. El chico, en el mostrador me sonrió de una forma extraña. Sus dientes lucían maltratados y amarillos por la nicotina. En realidad, ignoro los motivos ocultos que tenga para sonreír de esa manera.

     Desconfío del vecino, de la vendedora, la chica que cada mañana espera en la esquina el autobús para llevarla a su trabajo.

     Extraño a mi familia, a mis padres, hermanos y hermanas. El mes pasado llegó de visita mi hermana Clara, la más pequeña. Se presentó acompañada de un individuo enfundado en una bata blanca, su rostro me parece conocido. Es el tipo que siempre se encuentra en la recepción del hospedaje.

     Mi hermana platica con él y observo en su rostro una mueca de angustia.

    Pregunta si el trato es bueno. Le respondo que no, pues la comida es pésima, a veces me impiden que salga, y está prohibido fumar o beber. Es peor que una celda de presidio; le manifiesto.

–Pero debes obedecer– dice.

     Extrañado, le cuestiono el porqué de su actitud. Ella no sabe qué decir, sólo agrega que se tiene que ir y me porte bien.

   Con hondo pesar, observo cómo lentamente camina hacia la puerta. Gruesas lágrimas recorren sus mejillas.

    La sigo para suplicarle se quede, pues me deprimo mucho. Grito que estoy bien. Sin embargo, ella continua caminando ahora con prisa hasta perderse en el pasillo.

–¡Por dios, no estoy loco, lo juro!–

mariomtoledo

Derechos Reservados  2017