Claire. cuento corto. primera parte.

17/05/18                        Espejo, fantasma, llaves, ventanas

Hola,  a todos. Aquí les comparto éste relato fantástico escrito en cuatro partes. Saludos cordiales.

La casa del siglo XX, había pasado por un par de remodelaciones y, excepto por aquel conato de incendio y la invasión nazi en 1939; la edificación seguía conservando su elegancia, que la había caracterizado desde su construcción. El apellido checo Novacek, era el símbolo de distinción que se reflejaba en aquel cuadro familiar; el cual permanecía clavado en la sala principal de aquella residencia. La joven, contaba con apenas dieciocho años, y había recién llegado a Praga con sus padres.

De tez pálida, labios delgados y finos, ojos castaños, cabello lacio. Sus rasgos enmarcaban aquel bello rostro de facciones delicadas. La madre de Claire, se había mudado a Inglaterra. Allí conoció a su futuro esposo. Se casaron y procrearon a Claire. Sin embargo, el destino los había obligado a regresar a Praga. Atrás habían quedado recuerdos de su niñez, la escuela, amigos y vecinos. Todo lo había dejado en Manchester.

Después de la mudanza, Claire, se instaló en el ala derecha de su nueva casa. Le divertía salir a explorar los alrededores, hasta el día que encontró una ardilla muerta en el bosque. Desde la ventana de su habitación, había observado a la pequeña criatura, subir y bajar los árboles para conseguir alimento. Cada mañana, su vecina, una anciana profesora retirada; llegaba hasta aquel lugar para dar de comer al pequeño roedor. De aspecto alegre, cabello cano, usaba gafas y un amplio sombrero. Habían conversado en repetidas ocasiones. La primera vez, cuando Claire llegó al nuevo vecindario.

El hecho de haber encontrado el cuerpo de aquella pequeña ardilla,  provocó en Claire, una mezcla de angustia y horror que se apoderó de su cuerpo, al sostener entre sus manos aquel cadáver, rígido, invadido por las hormigas; descompuesto. Despidiendo un tufo fétido y nauseabundo.

Consternada, ese día regresó temprano a casa, después de su habitual caminata. Apenas abrió la puerta de su habitación, un sentimiento de desesperanza la invadió. Se tumbó en la enorme cama, abrazando el oso de felpa que sus padres  le habían obsequiado; el día de su séptimo cumpleaños. Frente a la cama, un enorme espejo que ocupaba una porción de la pared, permanecía en silencio, como mudo testigo del llanto de Claire.

Por un momento le pareció escuchar una voz, que se confundía con el susurro del viento y el agitar de los árboles.

–¡Claire, ayúdame, busca la llave!–

Desconcertada, buscó el origen de aquella voz. Parecía provenir del exterior, quizá del bosque. De repente el murmullo de las ramas mecidas por el viento y el canto de los pájaros, se detuvo. Claire, se incorporó, las ventanas abiertas de par en par; dejaban pasar los débiles rayos de sol. En el patio cientos, quizás miles de hojas se acumulaban formando una especie de cama. Cerró las ventanas, no sin antes observar a un par de niños jugando en columpios improvisados, a la sombra de un enorme árbol. Sus rostros rosados mostraban la inocencia  propia de la infancia.

Se dirigió al tocador para observarse en el espejo. Notó una palidez inusual en su rostro, quizá,  debido a la falta de sueño y al poco apetito que sufría desde que había  abandonado Inglaterra con sus padres.

Fin de la primera parte

mariomtoledo

 

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