Cuento: La noche del búho.

10/12/17          Obscuridad, noche, miedo.

     Caminar de noche bajo la luz de la luna llena, no era algo a lo cual estaba acostumbrado Víctor, sin embargo, allí estaba a plena luz de luna. El y Francisco, salieron de la comunidad al caer la tarde, con el objetivo de llegar a la cabecera municipal; para realizar una urgente llamada. En esa época el celular empezaba a utilizarse, pero la señal era inexistente.

     Regresaron por el mismo camino. Hacía frío. Una lluvia intensa se había dejado sentir, apenas un par de horas antes; el asfalto permanecía mojado. Anochecía, y una oscuridad como boca de lobo empezó a cubrir el horizonte, dando paso a una luna llena brillante y hermosa.

     Cansados, y con linterna en mano, que en esos momentos empezaba a fallar, siguieron hasta llegar a una curva, de pronto “algo” de entre los árboles bajo a la carretera, y corrió directo hacia ellos. Un hombre, el cual visiblemente alterado, gritaba  agitando los brazos. Parecía bailar una especie de danza. Por momentos reía a carcajadas y, en otras lloraba suplicando que no se lo llevarán.

     Víctor y Francisco, estupefactos y con el corazón latiendo rápido, que parecía se les salía del pecho; trataron de reponerse de la sorpresa. Lo primero que llego a la mente de cada uno de ellos era que aquella persona estaba efectivamente chiflada, miraron a su alrededor, para ver sino se trataba de un asalto en plena carretera. En aquél lugar a casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Pero no vieron ni notaron nada sospechoso. Sólo aquel individuo salido de quien sabe dónde.

     Trataron de calmarlo, pero el tipo continuo hablando incoherencias sobre seres descarnados, quizá seres de ultratumba o sobrenaturales que aparecían en aquel sitio a todos los caminantes, como Víctor y Francisco.

     De forma repentina, el individuo se alejó de ellos para perderse en un sendero entre los árboles. No sin antes advertirles que tuvieran mucho cuidado. Un brujo (nagual), que tenía pacto con el demonio rondaba por aquellos parajes en busca de almas para su señor.

     –¡Bah, está loco de remate!–dijo Víctor.

    Aquél hombre sólo se limitó a encogerse de hombros para enseguida proferir  enormes y sonoras carcajadas, que se podían escuchar a varios metros a la redonda.

      –ja,ja,ja    ja,ja,ja  ja,ja,ja,ja–

     Las risas eran estridentes y bufonescas. Víctor, recordó al siniestro Vincent Price.  De repente el rostro de su compañero, Francisco, se torno cruel y malevolo, sus ojos parecían ascuas que brillaban en medio de aquella tenebrosa carretera. Sin duda estaba poseído por una fuerza maligna. Se acercó a su compañero con malvadas intenciones, tomándolo por el cuello, para apretar cada vez más fuerte, hasta que Víctor cayó al suelo inconsciente.

     Todo sucedió tan rápido que no pudo ni siquiera gritar pidiendo auxilio , sólo un búho alzó su vuelo para caer sobre un ratón de campo, uh, uh, uh y luego silencio. . .

mariomtoledo

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