CUENTO: El corazón de un guerrero.

10/07/17                         Fantasía épica, Dragones, Hechiceros, Espadas

En el reino de Lootz, hace muchos siglos atrás, vivió un héroe, conocido como Rot “el magnífico”. Su estatura de dos metros, además de sus musculos, imponían respeto. Dueño de una cabellera larga y mirada retadora que le daban un aspecto salvaje. Cierto día, un dragón apareció en los cielos de Laars y Kunen, divididas por conflictos territoriales, causando destrucción a su paso. Pocos se atrevía a salir por las noches, sobre todo de luna llena, durante las cuales la criatura aparecía. Entonces, los líderes de las aldeas  pidieron a Rot, que matara al monstruo.

Un hechicero, Kril, que decían tenía pacto con el mismo demonio. Maldijo a sus pobladores, pues fue acusado de utilizar sus malas artes en contra de la gente. Furioso, el hechicero lanzó su maldición:

” Pueblos de Laars y kunen, caerá sobre ustedes un terrible mal. Ustedes ya no podrán vivir tranquilos”.

Fue así como la criatura apareció, sembrando muerte y terror entre los habitantes de las aldeas. Ésta criatura se alimentaba de los odios, envidias, y orgullo de las personas. Por lo que Rot consultó al más sabio del pueblo, quien le reveló la verdad:

— Anciano, acudo a ti para preguntarte: ¿Por qué la criatura es inmune a las flechas y espadas de los guerreros de Laars y Kunen?– inquirió Rot.

El viejo alzó la vista hacía Rot, que con ansia esperaba su respuesta: El dragón enviado por Kril, es invencible a las armas de los nobles guerreros, porque es un hecho de que se alimenta de los odios, orgullos y envidias de sus habitantes–dijo el anciano.

–¿Entonces, poco puedo hacer para combatir tal amenaza?–preguntó Rot.

–Así es, aunque hay una forma con la que puedes derrotarlo.  Los habitantes de ambas aldeas necesitan dejar de pelear, sólo así la criatura se tornará vulnerable–dijo el anciano.

Rot, siguió su consejo, esa misma noche convocó a los jefes a una reunión. El acuerdo al que llegaron fue una tregua, en la que dejarían de pelear entre sí. En aquel lugar Rot juró matar a la criatura. Con la ayuda de sus guerreros, cavaron un hoyo, en cuyo fondo colocaron redes y cubrieron de ramas.

Al llegar la noche y cubrir el bosque a sus habitantes con su negro manto. El monstruo apareció. Un chillido, que helaba la sangre rasgó la quietud nocturna. Rot, que había esperado oculto, pudo sentir cómo su corazón palpitaba con fuerza. Supo que era el momento decisivo. Lanzó un grito de desafío al monstruo, al mismo tiempo que blandía su espada. La criatura se arrojó sobre Rot, que corrió hacía la trampa. En un claro del bosque lo esperaban sus guerreros, quienes al ver a su líder y a la señal convenida dispararon sus flechas. La bestia permaneció en el aire, batía sus alas, además de lanzar fuego por sus fauces. Rot, gritó con todas sus fuerzas:

–Ven acá, engendro–

Lanzándose en pos de Rot, el monstruo lo siguió, pero algo hizo que se detuviera y, sólo rozó los cabellos de Rot, para reanudar su vuelo veloz. El guerrero, observó cómo aquel ser, huía cobijado por la obscuridad. Alejándose hacía las tierras del bosque de Hobradors.

–¡Por qué he fallado?–preguntó Rot al anciano.

–Sólo hay una explicación a todo esto.  La gente de las aldeas no ha abandonado sus sentimientos de odio–dijo.

–¿Será posible?–exclamó Rot.

–Así es, la bestia será derrotada cuando los habitantes de Laars y Kunen, dejen por completo sus diferencias y exista armonía entre ellos.

–¿Pe. . . .pero qué puedo hacer?–añadió Rot.

Debes antes que nada, disipar de tu corazón los miedos y dudas. Pedir a los niños y niñas de las aldeas, que te concedan la claridad, además de visión para vencer, sólo así podrás derrotarlo.

Rot, no entendió lo que el viejo le dijo. Los días pasaron. Rot meditaba sobre las palabras sabias del anciano.

Poco después, visitó las aldeas de Laars y Kunen. La gente, que bien lo conocía, salió a darle la bienvenida. En ese momento notó que los niños lo recibían con entusiasmo. Mostrándose alegres, sinceros y bondadosos. Por fin, dijo:

–Ahora comprendo al sabio, de los niños se puede aprender mucho–

Rot, se transformó y a la siguiente noche, enfrentó al monstruo. La lucha fue sin cuartel, Rot con su espada atravesó su corazón. Para enseguida cortarle la cabeza.  De ésta forma, Rot le dió muerte. Las aldeas se unificaron bajo su mando. En cuanto al hechicero Kril, juro vengarse de Rot, pero esa es otra historia.

F I N

Mario Martin Toledo Ley

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